viernes, junio 22, 2012

5-Luciano



La inmaculada sala de espera era pertubadoramente perfecta,todo estaba limpio y alineado,desde los colores palidos en las paredes,hasta el mobiliario caro y las revistas de cirugia y cosmetica.Apenas empezaba la mañana y ya el lugar se encontraba lleno,mientras una muy eficiente recepcionista revisaba la carpeta de citas e historias de pacientes que hacia meses perseguian una cita con el cirujano plastico de las reinas de belleza y famosos de la tele,todos querian verse como ellos,y Luciano Baiocchi era su pase a ese mundo que separaba a la gente bella de la comun,o al menos eso se le acreditaba.Fue asi como hizo su entrada habitual,hablando por telefono y siguiendo de largo hasta adentro,dejando una estela aromatica de la fragancia costosa que utilizaba a diario.

Todo en el daba muestras de ser el dueño del lugar,y no hablamos solo del consultorio,no,el daba esa sensacion a cualquier lugar donde entrara,incluso podria pasarse por alto el detalle de ser un hombre mas bien bajo en estatura,de resto todo denotaba una palpable personalidad mandona e imponente cultivada a traves de los años.

Exactamente diez minutos despues,como en una rutina coordinada,hizo pasar a la primera paciente.Asi transcurrieron las horas,hasta cerca del mediodia,cuando hizo su entrada un jovencito de cabello rubio muy claro,empeñado en usar ropa visiblemente menor a su talla correspondiente.

La recepcionista lo vio por encima de sus lentes de pasta.

-Buenos dias Sr.Alejandro...no lo tenia en cita para hoy.
-No es necesario Martha.Solo vine a que me arreglaran esto.Dijo señalando el adhesivo quirurgico en su nariz,producto de una rinoplastia reciente.

Entro sin anunciarse,en cuanto salio la ultima persona citada al consultorio.

-Que haces aqui Alejandro?
-No te alegra verme?
-No me respondas con otra pregunta...ya te he dicho que no me gusta levantar sospechas,a que viniste?
-Pero que sospechas? vaya con la tonta paranoia,quiero que me revises el tirro,es todo,o es que para eso tambien debo pedir cita como cualquier persona de afuera?

Luciano se limito a verlo sin decir nada.Levanto el telefono y llamo a la extension de afuera.

-Martha,ya terminamos por hoy...si,hasta mañana,no olvides pasar el seguro al salir.

Mientras el hacia esto,Alejandro habia empezado a quitarle la correa y abrirle la cremallera del pantalon.Se agacho para darle sexo oral,a lo cual Luciano no opuso la mas minima resistencia,muy por el contrario,abrio las piernas y se dejo hacer,colocando las manos apoyadas en la nuca.

A los pocos segundos de terminar,sono el telefono,con el tono asignado unicamente para su esposa,Alejandro sonrio con ironia,dejando brillar sus brackets de ortodoncia mientras se limpiaba la comisura de los labios y se peinaba con los dedos,indiferente frente al espejo.

Luciano colgo y fruncio el ceño.

-Viviana sabia que estarias aqui?
-Claro,ella misma me llamo cuando estaba en la universidad para invitarme a almorzar con ustedes.
-Entonces bajemos ya,que se hace tarde.Respondio el con una mueca malhumorada.

Esta relacion clandestina con con el primo menor de su esposa no era algo nuevo.Existia incluso antes del matrimonio con Viviana,una guapa abogada pelirroja.Pero para la gran sorpresa de ellos,en la fiesta del compromiso se dieron cuenta que habian estado juntos pocas semanas antes,luego decidieron seguir el juego,acordando ser discretos por el bien de ambos y contando con que ella jamas se enteraria.

Para ellos se trataba de un asunto meramente sexual,incluso era dificil determinar si alguno de los dos simplemente usaba al otro,y si asi era,no tenia la menor importancia.Salieron del edificio como si nada,y se subieron al carro de Viviana,quien los saludo sonriente y feliz de poder compartir un almuerzo en familia

martes, mayo 29, 2012

4-Mauro


Al otro lado de la ciudad, en un apartamento pequeño de un solo ambiente con una renta aceptable que podía pagar, Mauro salía de la ducha para vestirse, dio un vistazo en el espejo de cuerpo completo y prestó especial atención al tatuaje que se había hecho en la espalda esa misma semana, la piel blanca y pecosa contrastaba con la tinta negra del dibujo, sonrió satisfecho con el trabajo del tatuador, este era el quinto dibujo que se estampaba, disfrutaba tenerlos en lugares distintos y todos representaban algo para él, de hecho eran una de las aficiones que tenia, eso y su Harley de segunda mano que amaba como uno de sus tesoros más preciados.

Había visto una película de James Dean siendo muy niño, y desde entonces soñó con algún día ser así de libre y conducir una motocicleta a toda velocidad por caminos abiertos.

Pero cualquier persona que lo conociera recientemente pensaría en el cómo esa clase de chico que siempre ha sido guapo. Nada más lejos de ser cierto, al contrario, el podría definirse como aquella historia del patito feo, el menor de 5 hermanos, muchachos del interior del país dedicados a trabajos duros, y todos de contextura atlética menos él, al menos durante la adolescencia era bastante flacucho y torpe, tuvo serios problemas de acné y una timidez que le costaba muchísimo disimular. Pero tenía algo muy claro, y era que no deseaba quedarse ahí para siempre. Su madre los había levantado sola y él fue el único que tuvo el privilegio de terminar la escuela secundaria.

Mauro había pasado por bastantes malos ratos, también guardaba algunos secretos, quizás el que más le aturdía era saberse diferente a los demás, en un pequeño pueblo de comunes sin mayores ambiciones, era muy difícil saber que no podías desafiar los estereotipos o lo que se esperaba de ti, de ahí su deseo de irse lejos a conocer otras cosas, y tras mucho esfuerzo y trabajo, reunió algún dinero y se marcho a la ciudad.

Fue así como, al pasar del tiempo, entre muchas experiencias en su nueva vida, conoció al que sería su primera y única relación homosexual. Esta pasaría a ser después un tema del que no hablaría con nadie, no solo por ser alguien reservado y muy privado con sus cosas, sino porque lo había marcado de manera suficientemente negativa como para nunca más entablar una relación de pareja con alguien.
Poco después de aquello pasaba por una de sus peores racha económicas, cuando un conocido suyo le sugirió aplicar a una nueva discoteca gay que estaba reclutando personal y así lo hizo. Debido a sus trabajos previos tenía nociones básicas del manejo de una barra y fue así como quedo contratado para el puesto de Bartender, desde entonces se dedicaba a ello y había salido a flote.

Parte de su rutina era escuchar el programa de Xavier Fonseca en la radio mientras se vestía para trabajar, y esa noche estaban hablando de una revista nueva que se lanzaría en el local donde lo hacía y al cual le habían dedicado un artículo en su primera edición.