martes, mayo 29, 2012

4-Mauro


Al otro lado de la ciudad, en un apartamento pequeño de un solo ambiente con una renta aceptable que podía pagar, Mauro salía de la ducha para vestirse, dio un vistazo en el espejo de cuerpo completo y prestó especial atención al tatuaje que se había hecho en la espalda esa misma semana, la piel blanca y pecosa contrastaba con la tinta negra del dibujo, sonrió satisfecho con el trabajo del tatuador, este era el quinto dibujo que se estampaba, disfrutaba tenerlos en lugares distintos y todos representaban algo para él, de hecho eran una de las aficiones que tenia, eso y su Harley de segunda mano que amaba como uno de sus tesoros más preciados.

Había visto una película de James Dean siendo muy niño, y desde entonces soñó con algún día ser así de libre y conducir una motocicleta a toda velocidad por caminos abiertos.

Pero cualquier persona que lo conociera recientemente pensaría en el cómo esa clase de chico que siempre ha sido guapo. Nada más lejos de ser cierto, al contrario, el podría definirse como aquella historia del patito feo, el menor de 5 hermanos, muchachos del interior del país dedicados a trabajos duros, y todos de contextura atlética menos él, al menos durante la adolescencia era bastante flacucho y torpe, tuvo serios problemas de acné y una timidez que le costaba muchísimo disimular. Pero tenía algo muy claro, y era que no deseaba quedarse ahí para siempre. Su madre los había levantado sola y él fue el único que tuvo el privilegio de terminar la escuela secundaria.

Mauro había pasado por bastantes malos ratos, también guardaba algunos secretos, quizás el que más le aturdía era saberse diferente a los demás, en un pequeño pueblo de comunes sin mayores ambiciones, era muy difícil saber que no podías desafiar los estereotipos o lo que se esperaba de ti, de ahí su deseo de irse lejos a conocer otras cosas, y tras mucho esfuerzo y trabajo, reunió algún dinero y se marcho a la ciudad.

Fue así como, al pasar del tiempo, entre muchas experiencias en su nueva vida, conoció al que sería su primera y única relación homosexual. Esta pasaría a ser después un tema del que no hablaría con nadie, no solo por ser alguien reservado y muy privado con sus cosas, sino porque lo había marcado de manera suficientemente negativa como para nunca más entablar una relación de pareja con alguien.
Poco después de aquello pasaba por una de sus peores racha económicas, cuando un conocido suyo le sugirió aplicar a una nueva discoteca gay que estaba reclutando personal y así lo hizo. Debido a sus trabajos previos tenía nociones básicas del manejo de una barra y fue así como quedo contratado para el puesto de Bartender, desde entonces se dedicaba a ello y había salido a flote.

Parte de su rutina era escuchar el programa de Xavier Fonseca en la radio mientras se vestía para trabajar, y esa noche estaban hablando de una revista nueva que se lanzaría en el local donde lo hacía y al cual le habían dedicado un artículo en su primera edición.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente! me encanta la parte de la historia donde explica que no siempre fue un chico guapo, sino mas bien el patito feo pero estaba decidido a no quedarse ahi... Congrats. Sunshine

gabrielle dijo...

Tks! me parecio que era mas justo y real con el...ademas me nutro de historias conocidas para crear.